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Lola Morón presenta ‘La Biblia Franciscus Papus’ en la ONCE de Málaga

La obra, compuesta 20 piezas con «una visión personal de las Escrituras» se presentará en Frankfurt en Septiembre

Lola Morón Rebel es pintora, afiliada a la ONCE de Málaga y durante más de 24 años, fue también matrona. Apenas con un 20% de agudeza visual, no ha dejado nunca de expresarse sobre el lienzo y de ayudar a los demás. De hecho, aúna sus dos pasiones acogiendo en su casa a niños con retinosis pigmentaria, a los que da clases de pintura y «deja que sean niños». El pasado día 1 de julio presentó en el salón de actos de la que considera su casa su última colección de obras, ‘Biblia franciscanus’, una recopilación de estampas del libro sagrado cristiano bajo su punto de vista.

‘Biblia franciscanus’ es un tributo al fallecido papa, y que pretende ser «una visión personal y a la vez universal» de lo que para la artista malagueña son los pasajes más relevantes de las Escrituras. «He huido de simbolismos, para mí Dios hay solo uno, pero cada pueblo tiene su representación» dijo en la presentación, visiblemente orgullosa. Se trata de 20 obras originales que se remontan a bocetos de hace más de 5 años. Presentado en el salón de actos de la ONCE de Málaga, la exposición con los originales (dos obras de 4×4 metros y 18 de 80×50) volará en septiembre a Frankfurt, y réplicas seriadas de las obras serán donadas a la ONCE y a distintas iglesias.

Lola morón ante su público

Lola presentó su obra a sus familia, amigos y compañeros de la ONCE de Málaga

En la presentación, la artista malagueña estuvo arropada por el director de la ONCE en Málaga, Marcelo Rosado, así como representantes de su antiguo gremio, incluyendo el presidente del Colegio de Enfermería de Málaga. Visiblemente emocionada, valoró el reconocimiento a su trabajo y a su condición de pintora. «De niña yo decía, como Concha Velasco, ‘quiero ser artista’ pero en mi familia no valía aquello, había que trabajar y estudiar una carrera» recuerda Morón. Tras verse obligada a dejar su vocación, encontró en la pintura un refugio, aun con deficiencias visuales, y pone pie en pared ante los comentarios de compasión «yo no estoy incapacitada. No veo, que es distinto» sostiene con vehemencia.

En su día a día, Lola Morón habita una casa de campo «que es el hábitat natural del artista» pero no solo eso: dedica sus tardes a enseñar pintura a niños con retinosis pigmentaria, chicos y chicas en proceso de perder la vista. «En mi casa ellos crean sus espacios lejos de la sobreprotección de los padres y aprenden no solo a pintar, sino a ser personas válidas» aseguró ante el público absorto que abarrotaba el salón de actos de la sede «para mí lo más importante es que se críen sin complejos». Además, aprovechó su intervención para instar a derribar barreras y reconocer la labor de la ONCE como entidad educativa «aunque la labor de vendedor es encomiable, en esta casa se anima a las personas con discapacidad visual a que prosperen, los queremos a todos con carreras, si es lo que quieren hacer».

Lola también contó con el apoyo de los representantes de su antiguo gremio, la enfermería

Cristina Nieto, catedrática en Geografía e Historia y amiga de la infancia de Lola, hizo las veces de maestra de ceremonias en el acto, presentando la obra en diapositivas. Además, Cristina es responsable de los textos que acompañan a las láminas en la exposición.

En la obra de Morón destaca la técnica con la que la pintora sobrepasa sus barreras. A través de círculos, las estampas parecen estar envueltas en nebulosas con las que la artista malagueña dibuja líneas que forman contornos para representar «su» Biblia. «Para mí sin embargo es imposible de pintar, esto no es más que mi versión» añadía.

La obra en su totalidad pretende ser un omenaje al papa Francisco, «por ser el más influyente y abierto de cuantos papas ha habido» en palabras de la autora. «Abrió la Iglesia a los marginados, en palabras de Franscisco, a los de las afueras» apuntó.

La presentación estuvo cargada de sentimiento

Ahora, su colección viajará en septiembre a Frankfurt para exponerse. Pero el recorrido de Lola no acaba ahí, en apenas dos semanas volará a Nymes para enseñar durante 15 días su técnica pictórica a los profesores de diferentes escuelas de la región. «Hay gente ahí fuera que quiere ayudar a los niños y no sabe como hacerlo, y es mi deber arrimar al hombro para aportar mi granito de arena» dijo. Más allá de su obra, Lola Morón es un ejemplo de entereza y entrega a los demás, y su pintura es sólo un reflejo de ello.

Sus obras estarán disponibles próximamente en su galería online.